Cajón de sastre

Curiosidades del comportamiento humano

Autor: Antonio Lora

Siempre me ha llamado la atención los distintos usos y costumbres de las personas, que muchas veces chocan con lo aceptado hoy día, y que muchas veces acababan con la vida de las personas o, quedaban mutiladas de por vida. Estos usos se aceptaban con total normalidad e incluso otorgaban la aceptación social con algún tipo de honor para la persona que lo cumplía. Ésa es, creo yo, que debería ser la clave del cumplimiento, me refiero al deber de cumplir el rito social, que era una obligación si se quería estar integrado en esa sociedad; la alternativa era la marginación social o, quizás la muerte.

Además del deber cumplido debía existir alguna otra razón poderosa por la que las personas cumplieran. No se me ocurre razón más poderosa por la que alguien se autoimponga un deber que le lleva a la muerte; esa razón es el ideario religioso, que, siempre en manos del poder, es utilizado con mucha sutilidad para que la población cumpla las normas de sometimiento, y poder así perpetuar el propio poder. Todo ésto se basa en el miedo de muchos seres humanos al hecho de la muerte. Todas las religiones prometen una vida mejor después de la muerte, pero para ello hay que pagar el peaje de cumplir las normas en vida. A mi me llama mucho la atención que por la promesa de algo imposible de verificar, las personas puedan ser manipuladas con tan buenos resultados en la vida, que es absolutamente verificable.

Hay muchos ejemplos de ésto, sin ir más lejos Islam significa justamente éso: sometimiento; muchos otros son los ejemplos que se pueden aportar sobre ésto, pero yo voy a recordar las palabras de Heródoto (5, 3) sobre las costumbres de los tracios en el siglo V bc.

Situación de dónde estaría Tracia en la actualidad

Cuenta que los tracios eran un conjunto de tribus que vivían en Tracia (hoy sería parte de Bulgaria, parte de Grecia y la Turquía europea). Una de las tribus era la de los Getas, que creían ser inmortales.

Otra era de los Trausos, que ante un el nacimiento de uno de los suyos se reunían alrededor del nacido, y se lamentaban amrgamente ante la serie de males que, por el hecho de haber nacido, debería sufrir la criatura, enumerando todas las desventuras propias de la vida humana.

Estos mismos, cuando moría alguien le daban sepultura entre bromas y muestras de alegría alegando que estaba libre de todos los males, y gozaba ya de plena libertad.

Los tracios que vivían en el norte, tenían varias esposas, y en la muerte del esposo hacían lo dicho antes y, además, sus amigos y familiares porfiaban cuál de las esposas era la favorita del difunto. La esposa elegida consideraba un honor esa elección y era colmada de elogios, siendo a continuación degollada sobre la tumba de su marido; las demás esposas estaban desoladas por no haber sido elegidas.

Otra costumbre citada por el padre de la Historia se refiere a las doncellas, que eran libres de mantener relaciones libremente con los hombres; sin embargo, cuando estaban casadas perdían esa libertad y eran controladas férreamente.

También se nos cuenta que llevar tatuajes era un signo de nobleza, y no llevarlos de baja condición. Cuenta también que estar ocioso era un honor e infame trabajar la tierra; lo ideal era vivir de la guerra y del pillaje. Esta costumbre es común en todo el mundo helénico, aunque lo segundo se parece más a la forma de vivir de los espatanos.

Para ampliar información sobre el tema:  Tribus tracias

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